Somos conscientes de nuestra responsabilidad como empresa consumidora de recursos naturales y de la importancia que tiene el hacer un buen uso de los materiales que utilizamos para causar el menor impacto medioambiental. Como compañía responsable con el medioambiente, innovamos y colaboramos para alcanzar nuestro objetivo final de sostenibilidad y seguridad ambiental global.
Nuestras maderas son tratadas con barnices al agua ecológicos que, además de proteger el medio ambiente, permiten su transpiración, favorecen la salubridad de los interiores y previenen las grietas.
Aprovechamos los sobrantes de la madera para alimentar los sistemas de climatización de nuestras instalaciones y para la fabricación de perfiles laminados resistentes y duraderos.
Tenemos instalado un sistema de recogida de aguas pluviales para su uso en el tren de barnizado de 700 m2 y para nuestro sistema contra incendios.
Nuestro concepto de calidad está directamente relacionado con la satisfacción de nuestros clientes y la realización de nuestras metas como empresa. Para nosotros la calidad abarca todos los factores que intervienen en los procesos antes, durante y después de la elaboración nuestros productos: respeto al medio ambiente, una buena gestión de la producción, prevención de riesgos laborales, control de homologación de proveedores... y, sobre todo, la mejora continua en todo lo que hacemos.
Tenemos amplia experiencia en la consecución de la certificación BREEAM, el método para evaluar el grado de sostenibilidad de los edificios que evalúa el comportamiento ambiental de cualquier tipo de construcción, nueva o existente, considerando sus propias particularidades. Esta certificación persigue implementar mejoras, tales como:

Contamos con la certificación Passivhaus, un estándar de construcción de alta eficiencia energética. Los edificios construidos bajo este estándar aportan el valor añadido de unas condiciones de alto confort interior, tanto en la calidad del aire debido a la ausencia de infiltraciones no deseadas y a una ventilación controlada, como en aislamiento acústico y temperatura constante a lo largo de todo el año. Los cinco criterios de diseño en los que se basa permiten el aprovechamiento de los recursos naturales durante el invierno y su minimización en verano para conseguir, en todo momento, un óptimo acondicionamiento térmico y un ahorro energético que puede llegar a alcanzar el 90%.
